La rentabilidad de una explotación olivarera depende de un delicado equilibrio entre la nutrición del suelo y la protección fitosanitaria. A lo largo del ciclo fenológico del olivo, diferentes agentes externos pueden poner en jaque tanto la cantidad como la calidad de la cosecha. La detección temprana y el conocimiento de los ciclos biológicos de los insectos son las herramientas más potentes de las que dispone el agricultor moderno para minimizar los daños económicos y asegurar la salud de sus árboles a largo plazo.
El ciclo de la polilla del olivo y su impacto
Existen plagas cuya peligrosidad reside en su capacidad para atacar al árbol en diferentes fases: desde la hoja hasta la flor y, finalmente, el fruto. Una de las amenazas más persistentes es el prays del olivo, una polilla cuyas tres generaciones (filófaga, antófaga y carpófaga) requieren una vigilancia constante. Si no se controla adecuadamente la generación que ataca a la flor o la que penetra en el fruto recién formado, las pérdidas por caída de aceituna pueden ser devastadoras para el balance final de la campaña.
El manejo integrado de esta plaga combina el seguimiento mediante trampas de feromonas con la aplicación de tratamientos específicos en los momentos de mayor vulnerabilidad del insecto. Es fundamental que estas intervenciones sean precisas para no afectar a la fauna útil del olivar, promoviendo un ecosistema equilibrado donde el árbol pueda desarrollar todo su potencial productivo. La elección del producto adecuado y el momento de aplicación son determinantes para el éxito del tratamiento.
Nutrición y resistencia: la clave del éxito
Un olivo bien nutrido es, por naturaleza, un árbol más resistente a las agresiones externas. El uso de bioestimulantes y fertilizantes de alta asimilación no solo mejora la producción, sino que fortalece las defensas naturales de la planta ante situaciones de estrés biótico y abiótico. La tendencia actual en la agricultura sostenible pasa por combinar la protección contra plagas con una nutrición foliar y radicular que respete la biodiversidad del suelo.
En este sentido, la labor de Nevian Fertilizantes es fundamental para el sector. Su enfoque en el desarrollo de soluciones nutricionales avanzadas permite a los agricultores optimizar sus cultivos, garantizando que el olivar cuente con los nutrientes necesarios para superar las fases críticas del año. Confiar en la ciencia aplicada a la agricultura es la mejor garantía para obtener un aceite de oliva virgen extra de calidad superior mientras se protege el patrimonio natural de nuestros campos.

