El paso de la borrasca Leonardo por la provincia de Granada ha dejado secuelas críticas para el sector agrario del Poniente, más allá de las inundaciones urbanas. Mientras los municipios evalúan daños, la agricultura se enfrenta a una crisis logística inminente: el estado impracticable de los caminos rurales.
La situación es especialmente preocupante en el término municipal de Loja, donde la cooperativa Los Gallombares ha alertado de que 400 hectáreas de espárrago verde se encuentran actualmente inaccesibles. La fuerza de las lluvias ha destrozado los carriles de acceso, dejándolos cortados o intransitables por el lodo y las escorrentías.
El reloj corre en contra de los agricultores. Con el inicio de la campaña de recogida previsto para dentro de apenas 10 o 12 días, la cooperativa advierte que, de no ejecutarse un arreglo urgente de estas vías, será imposible acceder a las fincas para recolectar el producto, lo que supondría pérdidas millonarias. Este deterioro de infraestructuras afecta también a una extensa superficie de olivar en la zona, al menos 5.000 hectáreas, complicando las labores agrícolas en un momento clave para la economía local.

