Los apicultores piden un precio digno por su miel y una etiqueta clara para el consumidor

Apicultores almerienses, acompañados por ‘colegas’ granadinos se concentraron ayer, en el Paseo de Almería, a las puertas de una superficie comercial, para defender el consumo de miel española y que ésta cuente con un etiquetado claro para el consumidor. Así, repartieron su manifiesto entre los ciudadanos con la finalidad de que tomen conciencia de la importancia que tiene para su actividad que consuman miel de la tierra, y que observen con atención el etiquetado del producto. Los apicultores pidieron a los consumidores de que compren miel con la leyenda’ Origen España’.

Este colectivo se queja de la falta de rentabilidad de sus explotaciones apícolas en estos momentos. No en vano, denuncian que el precio de la miel que producen se ha visto reducido en los últimos tres años de una forma considerable, hasta el punto de que, actualmente las ofertas que les llegan para vender su producto se sitúan por debajo del valor que le cuesta producirlo.
En el manifiesto en defensa de la miel española con el que reivindican un sector apícola rentable y sostenible, y que le entregaron a los almerienses en su punto de concentración, estos profesionales detallan que desde la campaña 2015-2016, el precio de la miel en origen acumula una caída que ronda el 40%. «El mercado está paralizado y las pocas ofertas que recibimos los apicultores están por debajo de los costes de producción, establecidos en 2,65 euros». Así, los profesionales de la apicultura almeriense se quejaron ayer de que se levantan cada mañana para «recolectar pérdidas».

A pesar de que producen una de las mejores mieles del mundo, aseguraron que la industria envasadora dejó de comprarla porque «prefiere abastecerse de importaciones de baja calidad procedente de terceros países, principalmente de China». Sobre ello, apuntaron que el año pasado se alcanzaron cifras récord de importaciones de este producto. Según evidencian en su manifiesto, en una década se duplicó la entrada de miel foránea a este país, pasando de 16.000 toneladas en 2007 a las 32.000 cifradas el año pasado.

Hasta el Parlamento Europeo se hizo eco de esta situación describiendo los efectos en uno de sus últimos informes. En el mismo hace referencia -recogen en su manifiesto los apicultores de Coag- a que estas «importaciones de baja calidad, la adulteración y los sucedáneos el mercado y ejercen una presión continua sobre los precios, y en última instancia, sobre la calidad del producto en el mercado interior».

Aunque la situación afecta directamente a los apicultores, también genera un efecto negativo en el consumidor. «La confusa legislación española sobre el etiquetado permite a las grandes industrias envasadoras enmascarar sucedáneos de miel sin necesidad de detallas el país de origen en el que está recolectada», informaron en Coag.

Por ello, este colectivo lleva años reclamando a los diferentes gobiernos que modifiquen la normativa sobre el etiquetado para aclarar al consumidor en qué país se produjo y los porcentajes de mezclas. Además, piden que aumenten los controles en frontera para la entrada de miel en la Unión Europea.

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