Almería viaja a Berlín con el objetivo de planificar ya la próxima campaña agrícola

Alemania tiene mucho en común con Almería. Y su capital también. Alemania no solo supone un mercado en el que los productores almerienses venden por encima de los 800 millones de euros, según datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) relativos a 2017, lo que supone un incremento del 5,6%, sino que berlineses y almerienses sufren los mismos daños colaterales fruto de una mala planificación, seguramente en el caso de los primeros; o de una mala gestión arrastrada durante años en los segundos.

Los almerienses aterrizaron ayer en el aeropuerto de Schoenefeld bastante más tarde lo que tenían previsto, pero que por diferentes causas el transporte se demoró acortando la primera jornada de Fruit Logistica más de lo deseable. Pasaban 45 minutos de las 13 horas cuando la mayoría de la delegación provincial llegaba a Messe Berlín, lugar que acoge los pabellones de una feria internacional que va a más.
Pero antes de llegar a Fruit Logistica, y en el transcurso del trayecto entre el aeropuerto y la feria, la guía que acompañaba a uno de los autobuses desveló el punto en común de berlineses y almerienses. Como no quiere la cosa la guía explicó que el aeropuerto en el que habíamos aterrizado era provisional. En estos momentos la capital de Alemania tiene dos aeropuertos, Schoenefeld y Tegel y ambos desaparecerán a favor de un tercero que se está construyendo a espaldas del primero. La guía explicó que las cosas iban lentas (la letra ya la conocemos), dado que era en 2008 cuando el nuevo aeropuerto tenía que haber entrado en servicio. Luego las previsiones apuntaban a 2012 y en el recién estrenado 2019 nadie se atreve a aventurar una fecha para que los aviones ocupen sus pistas.
En fin que hasta en la todopoderosa Alemania de Angela Merkel las promesas se incumplen y las previsiones no se hacen realidad, lo mismo que en Almería.

Con la sombra de la crisis

La presencia de Almería en Fruit Logistica es potente. Baste para darse cuenta de ello pasearse por el pabellón de Andalucía habilitado por la Agencia de Promoción Exterior de la Junta de Andalucía, Extenda. Pero no solo en este pabellón, también en algunos otros hay presencia de almerienses que prefieren instalarse en lugares que mejor satisfacen sus intereses comerciales o donde tienen un acceso más directo a sus clientes, actuales y futuros.

Pero no son solo las empresas que exponen sus productos en la feria las que están aquí presentes. Son legión los técnicos, comerciales, gerentes, presidentes, etcétera que se desplazan desde Almería para recorrer la feria y contactar con sus clientes con el fin de planificar la próxima campaña. En decir que a Berlín se viene a trabajar con la vista puesta en un futuro próximo para el que es determinante consolidar los clientes actuales y atraer a otros potenciales.

Es ahí donde uno se da cuenta de que Almería tiene mucho que decir en todo este juego comercial donde unos venden y otros compran para volver a vender y todos con el objetivo último de llegar a cuantos más consumidores mejor. Los problemas se arrastran y se vienen en el avión, los recientes y los endémicos, pero muchos de ellos ya carecen de fundamento porque Almería ha sabido hacerse un hueco internacional y su presencia es demandada y apreciada. Hasta no hace mucho se echaba de la mano de la concentración de la oferta y de la unidad de las empresas como si de un mantra se tratara. Eso ya está superado porque sí existe concentración de la oferta o, al menos, una unión de empresas que cada vez son más dimensionadas que ofrecen conjuntamente sus productos con la mayor calidad. Giremos la vista hacia grupos como Unica Group, Agroponiente, Anecoop… o grandes empresas como Caparrós, Vicasol, Casi, Biosabor, Primaflor.

El tren de aquella concentración de la oferta de los 90 ha dado paso aun potente convoy que se ha llevado todo por delante, que arrasa mercados y que asegura el consumo de unas de las mejores frutas y hortalizas que se producen en el mundo. Y de esas se pueden ver muchas en esta feria, pero las del sur de Europa se han hecho un hueco imprescindible en el mercado. Bien es cierto que todos los años hay problemas que se repiten y que se solucionan. Hasta hoy la crisis más importante ha sido la del precio del pepino que tocó fondo a final de año y que deberá remontar en los próximos meses en el conjunto de la producción hortofrutícola almeriense. Y que nadie duda de que será así porque el sector es profesional y potente y porque nada le arredra. Eso se ve aquí, en Berlín. Y en Madrid. Esa es otra cantinela que acompañan a los periodistas en estas ferias. ¿Berlín o Madrid? ¿Fruit Logistica o Fruit Attraction? A quienes vienen a Berlín poco les importa. Son dos ferias diferentes, no en el contenido sino en el momento de celebración y cada una de ellas tiene sus objetivos y sus factores.

Almería está en Alemania y se irá de aquí con el objetivo cumplido. El nuevo aeropuerto de Berlín no tiene fecha; el AVE entre Almería y Murcia sí: 2023 si se cumplen los plazos dados, pero los agricultores pueden estar satisfechos porque su futuro es muy real y tangible.

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