La Lonja motrileña ya celebra un año favorable de ventas, a falta de sumar los resultados de las fiestas navideñas

La pesca es una de las actividades económicas más tradicionales de la costa granadina, y pese a las dificultades que la coyuntura le va poniendo, el sector busca siempre recuperarse y continuar en la pelea. El año 2017 está siendo muy favorable en materia económica, ya que las ventas en lonja tienen asegurada cuando menos una subida del 20 por ciento, a la espera de sumar los resultados de diciembre, que suelen ser elevados debido a las fiestas navideñas, en las no solo se eleva el consumo de productos del mar, sino sobre todo su precio.

La Lonja Pesquera granadina tuvo durante 2016 unas ventas por valor de 4.226.000 euros, mientras que este año ya ha superado los 5 millones, según datos de la Asociación de Productores de Pesca Fresca del Puerto de Motril. Ello ha sido posible gracias al incremento de las capturas en algunos productos y al comportamiento de los precios en otros. Así, se ha incrementado la pesca de camarón, pez espada, boquerón, caballa o calamar, por solo mencionar algunos, mientras que han cotizado muy bien en las subastas la quisquilla o el calamar.

En lo referente al producto estrella de la costa granadina, la quisquilla de Motril, a primeros de diciembre se habían conseguido 39.096 kilos. Aunque no se sabe si se alcanzarán los 48.757 kilos del pasado año cuando se cierre el ejercicio, sí se estima que los resultados serán mejores, puesto que el precio medio ha pasado de 19,59 a 23,14 euros en 2017, un incremento que se podría atribuir al descenso de descarga, según explica el presidente de esta entidad y también patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Motril, Ignacio López Cabrera. El año pasado la quisquilla alcanzó un precio máximo de 104 euros y este año va por 86, aunque las expectativas siguen abiertas ante la cotización que pueda alcanzar por la demanda de las fechas navideñas.

Uno de los productos que ha elevado sus resultados ha sido el camarón, que ha pasado de los 22.891kilos de 2016 a los 36.051 del presente año, con un precio que ha subido levemente, de 4 euros a 4,25. Algo similar ha ocurrido con el boquerón, cuyo precio medio se ha mantenido estable, si bien se cuadruplicaron las capturas, pasando de 7.575 a 30.140 kilos. Y más de lo mismo para el pez espada, que ha aumentado en kilos de 9.412 a 23.115 en lo que va de año, con un precio medio que ha subido tímidamente de 7,44 a 7,57 euros.

Uno de los productos pesqueros que ha arrojado mejores resultados ha sido el calamar, que se espera duplique el volumen de captura. El año pasado fueron 10.071 kilos y a principios del presente mes ya alcanzaba los 18.597, con un precio medio que también sube, de 11,80 a 13,21 euros.

Una de las alzas más espectaculares en cuanto a capturas ha sido la de la caballa, que se ha multiplicado por quince, pasando de 40.328 kilos en 2016 a 615.332 en el presente. El hándicap de este producto es su bajo precio de mercado, cuya media de 0,80 euros se ha mantenido. Un pescado muy parecido a la caballa es el tonino, que logra precios muy similares en el mercado, y que este año ha cuadruplicado su cantidad de kilos, 408 a 1.658.

En cuanto al rape, se ha producido una leve bajada en kilos de 41.331 a 38.669 respecto al año anterior –aunque se espera al menos igualar tras la inclusión  de los datos de diciembre-, con un precio medio que se ha mantenido exactamente igual, 7,87 euros. Sí hubo variación en el precio máximo, de 13,80 en 2016 a 14,90 en 2017. La brótola también ha arrojado precios muy similares, aunque ha aumentado en más de 3.000 kilos, pasando de 29.223 a 32.298.

También ha tenido un impresionante crecimiento el salmonete de roca, cuyos 213 kilos del año pasado se han multiplicado casi por treinta, llegando a 6.147 en lo que va de 2017, con un precio que ha pasado de 7,87 a 8,84 euros. Por el contrario, el salmonete de fango ha registrado menos descarga, al igual que la sardina.

Finalmente, la gamba blanca pasa de 22.550 kilos a 34.087 –el precio medio baja de 20,68 a 18,51 euros-; la jibia duplica de 3.548 a 6.963 kilos -7,48 euros en 2016 y 8,40 en 2017-; y la cigala prácticamente se mantiene en ambos apartados, pues de 8.115 kilos de descarga pasa a 8.069, y el precio varía de 32,75 a 33,82 euros.

El presidente de la Asociación de Productores de Pesca Fresca del Puerto de Motril recalca que todos los datos relativos a 2017 no son aún definitivos. Aunque no se puede predecir cómo se comportarán las capturas en diciembre, sí se puede estimar que los precios se incrementarán en aquellas especies que más se consumen en época navideña, entre las que cita el calamar, gamba, cigala, quisquilla, sargo, gallo, rape, pargo o gallineta.

Si ya a comienzos de este mes las estadísticas arrojaban un incremento superior al 20 por ciento, para final de año no pueden hacer más que mejorar. A la hora de valorar estos resultados, Ignacio López destaca que “ha habido especies que han tenido más descarga y algunos precios que han repuntado”, aunque más allá de los fríos números resalta que tanto los pescadores como los compradores de este producto fresco “estamos en una buena inercia que hace que la gente demande pescado de la Lonja de Motril y que esté bien valorado”.

De cara a 2018 está previsto que la flota pesquera motrileña pierda a tres de sus barcos, que van a parada definitiva. Dos de ellos son de arrastre, uno obsoleto que ya había sido reemplazado y otro que deja la actividad definitivamente; mientras que el otro es de palangre de superficie, una especialidad que no tiene buenas perspectivas a futuro en cuanto a la pesca del pez espada. Así, la flota de la Cofradía de Motril se queda con doce barcos de pesca de arrastre, tres de cerco, uno de palangre y diecisiete de artes menores.

Pese a esta reducción, el patrón mayor cree que la pesca en la costa granadina tiene futuro, y de hecho se plantean proyectos como la evaluación del caladero –para lo que contarían con una ayuda para apoyo técnico- o seguir modernizando la Lonja, que “debe mejorar el sistema elevador para el muelle de carga y adaptase para que se pueda reenvasar, adecuándose a las directrices”. Las dificultades que sufre el sector son continuas, aunque López se muestra optimista y asegura que “en cada momento hay que ponerle la solución a cada problema”, añadiendo que “hay que estar pendientes de las dificultades que nos quedan, no de las que ya hemos pasado”.

El responsable pesquero subraya también el trabajo que se está realizando en materia de promoción, con actividades como la Quisquillá o las visitas guiadas a la Lonja en las que los participantes “ven la calidad de primera mano”. Para el año próximo espera que la pesca local tenga presencia en ferias como Fitur, como ya lo ha hecho en años anteriores a través del proyecto ‘Conoce los secretos de la Lonja’.

 

 

 

 

 

 

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