La Junta avala la propuesta de los regantes del Poniente para salvar el acuífero inferior

Los regantes del Poniente, a iniciativa propia, fraguada en la Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente almeriense, se pusieron en marcha, a través de un plan previamente estudiado, para tratar de ahorrar agua del acuífero inferior, usando recursos hídricos alternativos para los cultivos, y así mermando la sobre explotación a la que ha sido sometida la masa de agua subterránea. En ello, presentó una propuesta a la Junta de Andalucía para dejar de extraer anualmente 10 hectómetros cúbicos. La Administración andaluza, a través de la consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, avaló la iniciativa de los regantes.

La decisión de la Junta de Andalucía permite, según detallaron los regantes del Poniente, «ampliar a todos los usuarios del acuífero sobre explotado el plan de recuperación diseñado por los propios regantes.» Por ello, el presidente de la de la Junta Central de Usuarios, Manuel García Quero, mostró su satisfacción, ya que , como dijo, «el plan de recuperación concebido por nosotros mismos, que somos los gestores directos del agua de riego, es el único instrumento capaz de garantizar en el tiempo la dotación de 6.700 metros cúbicos de agua por hectárea y año a todos los usuarios del acuífero deteriorado».

Paran las concesiones

Tras la resolución de la Dirección General de Planificación y Gestión del Dominio Público Hidráulico publicada la semana pasada en el boletín Oficial de la Junta de Andalucía, «se suspenden durante un año las concesiones de nuevos derechos de riego a todos los usuarios del acuífero Campo de Dalías-Sierra de Gádor, que se encuentra sobre explotado y amenazado por la creciente intrusión marina.».

Las masas de agua a proteger con el fin de llegar a su total recuperación en 2027 «son las que se sitúan entre la línea del mar y la cota de 400 metros de altura en la faldas de la sierra de Gádor. Estos límites geográficos coinciden con los incluidos en la declaración provisional de acuífero sobre explotado que dictó en septiembre de 1995 la Confederación Hidrográfica del Sur».

La suspensión temporal de las concesiones de riego, valoró Manuel García Quero, «es una medida oportuna e imprescindible para poder congelar la imagen de lo que está ocurriendo en el acuífero y determinar así sus necesidades reales de recuperación». Y es que, «la recuperación del acuífero es un asunto de vital importancia que nos atañe a todos los usuarios del agua en la comarca del Poniente almeriense y así lo ha entendido también la Junta de Andalucía».

La Junta Central de Usuarios asume todas las competencias en representación del organismo de cuenca para llevar a cabo el plan especial de medidas para la recuperación del acuífero, que deberá estar definido por los regantes y aprobado por la Junta en el plazo máximo de un año. En estos momentos, representa a casi 19.000 hectáreas de regadío y al abastecimiento de agua en ocho poblaciones (Almería, El Ejido, Vícar, Balanegra, Enix, Dalías, Roquetas de Mar y La Mojonera). No obstante, su representatividad se elevará al 100% de los usuarios del acuífero sobre explotado como requisito indispensable para la puesta en marcha del plan de recuperación, que «será de obligado cumplimiento», destacaron en un comunicado desde la Junta Central de Usuarios del Acuífero del Poniente.

El plan de recuperación será posible «gracias al acuerdo de colaboración entre regantes, que han fijado voluntariamente una cuota de 1 céntimo por metro cúbico». Con esta cuota se financiará la diferencia entre el precio del agua de pozo y otras aguas como las reutilizadas, procedentes de las estaciones depuradoras, y las desaladas procedentes de la planta de Balerma. En concreto, los nuevos recursos hídricos que se incorporarán a los diferentes sistemas de riego son siete hectómetros cúbicos de agua desalada, 7,5 hectómetros cúbicos de agua del embalse de Benínar y dos hectómetros cúbicos de la Balsa del Sapo. En total, 16,5 hectómetros cúbicos a los que hay que sumar 4 hectómetros cúbicos más procedentes del acuífero superior, que es excedentario.
En una primera fase, se reducirán las extracciones de agua subterránea en 30 hectómetros cúbicos, antes de que finalice 2017. Posteriormente, durante 2018, se dejarán de extraer hasta 53 hectómetros cúbicos. A medio plazo, la intención es seguir reduciendo progresivamente las extracciones.

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