Almería vive la mejor campaña hortofrutícola de la última década

«La campaña hortofrutícola 206-2017 es extraordinaria», valoró el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Rodrigo Sánchez. Fue, como apuntó «el mejor ejercicio de la última década», según las cifras que sigue generando ya que los datos ofrecidos ayer por el titular del ramo en Almería, se ciñen a un avance de la campaña con datos aportados por más de 70 empresas privadas, cooperativas y sociedades agrarias de transformación, a las que el consejero agradeció públicamente su colaboración.
Ha sido «extraordinaria», insistió el consejero, pero «no nos puede servir de referencia ya que lo normal es que en la próxima volvamos a los valores económicos medios de otras campañas».
La planificación «comercial, productiva y financiera de las empresas y agricultores es importante para asegurar la rentabilidad de las explotaciones y comercializadoras en todas las circunstancias, en campañas buenas, regulares y mediocres», aseveró Rodrigo Sánchez.

Para entender el resultado cosechado en la última campaña hortofrutícola hay que hacer mención, manifestó Sánchez, a la ola de frío que azotó Europa en el primer tramo del invierno pasado y que mermó la capacidad productiva de los principales competidores, tales como Grecia, Turquía, Italia o Marruecos, entre otros. La reducción de la oferta en el mercado europeo generó unas cotizaciones de los productos al alza, y eso influye en los precios medios obtenidos en los productos propios del campo almeriense.

La superficie final, teniendo en cuenta los diferentes ciclos que soporta una misma explotación, se vio reducida en un 0,2% al mantenerse en producción 128 hectáreas menos. No obstante se volvió a superar la cifra de las 57.600. Sin embargo la superficie total de invernaderos fu un 1% superior, al contabilizarse más de 30.600 hectáreas.

Los productores fueron capaces de producir 3,6 millones de toneladas de frutas y hortalizas, un registro que se situó un 2% por debajo de la marca de la campaña 2015-2016.

El valor pagado al agricultor, desde septiembre de 2016 a junio de 2017, superó los 2.400 millones de euros, una cifra que comparada con la campaña anterior supone un incremento del 19%, y en cifras relativas casi 400 millones más. Este resultado contribuye , según la valoración del titular del ramo, «a reforzar financieramente las explotaciones agrarias», y posibilita, añadió Sánchez, «afrontar inversiones de modernización que cuentan con importantes incentivos».

El valor de la producción comercializada se elevó un 18% en relación al último ejercicio, llegando a los 3.154 millones de euros. En este caso, aunque el incremento porcentual fue algo más bajo que el registrado en el valor al productor, la diferencia en millones fue mayor, ya que sumó casi 500 millones de euros más que en el anterior ejercicio, cuando esta cifra fue de 2.664 millones de euros. «Si observamos la serie histórica de las últimas diez campañas se observa que tanto el valor generado para el conjunto de agricultores, como el valor de comercialización se encuentran en el nivel más alto», matizó el consejero de Agricultura.

En el apartado de cotizaciones, en lo que se refiere al conjunto de la producción, el precio medio también se situó, por el momento, en el máximo histórico de la última década, marcando 0,66 euros por kilogramo, un 22,5% más que el ejercicio anterior (teniendo en cuenta la media de todos los productos que incluye este informe: pimiento, tomate, pepino, berenjena, calabacín, sandía, melón, judía verde y también la lechuga).

A tenor de las macro cifras medias, el consejero quiso puntualizar, como cada año se hace desde el departamento que dirige, que estas cifras no son extrapolables a todos los productores, ya que hay agricultores que durante la campaña habrán obtenido peores resultados, y por tanto, tenido más dificultades. “Hay caso de agricultores que no siguen la línea positiva que marca el sector en su conjunto”.
El consejero analizó producto a producto las cifras generadas por estos a los agricultores. Entre el conjunto de frutas y verduras que más incremento de valor registraron se situaron la berenjena que se elevó un 93%; el calabacín, un 59%; el pepino, un 50% y el tomate, un 25%. Pero también hubo algunos productos, principalmente las frutas de primavera, cuyo valor, derivado de unos peores precios, fue inferior al de la campaña anterior. Así, el valor total del melón comercializado descendió un 19%, y el de la sandía un 16%.

La producción de tomate, con más de 1.008.000 de toneladas, registró un descenso del 8%. Sin embargo, su valor para el agricultor se elevó un 25%, hasta los 730 millones de euros, y el precio medio de mercado aumentó un 37%, hasta los 0,72 euros por kilogramo.
El segundo producto más importante en el campo almeriense es el pimiento, que obtuvo «un buen comportamiento en los mercados con una demanda sostenida», apreció el consejero de Agricultura. Alcanzó las 694.400 toneladas, marcando un incremento en volumen del 4,2%, según los datos provisionales de que dispone la Consejería de Agricultura, lo que permitió que se registre un aumento del valor general de la campaña en un 1%, llegando a los 554 millones de euros. El precio medio al agricultor, sin embargo, descendió en un 2,4%, fijándose en 80 céntimos.

En cuanto al pepino las cifras indican que su precio medio fue un 56% más alto, llegando a 0,66 euros de media por kilo. La producción fue menor, un 3,8%, descendiendo hasta las 422.214 toneladas. No obstante, ese menor volumen generó más ingresos como consecuencia de su mejor cotización, alcanzando los 277 millones de euros, un 51% más que en la campaña 2015-2016.

El consejero quiso destacar el comportamiento de la berenjena y también del calabacín, por encima del resto de productos. Y es que, en el caso de la primera, fue la hortaliza cuyo precio de mercado más aumentó en relación a la anterior campaña, concretamente un 113%, fijándose en 0,79 euros por kilogramo, por 0,42 euros que registró en la pasada campaña. En total, los agricultores generaron 168.00 toneladas de berenjena, un 8,7% menos que en la campaña anterior. No obstante, su valor aumentó un 93%, hasta situarse en 133 millones de euros.

El calabacín subió en esta campaña un 56% en cuanto al valor que percibe el productor hasta los 332 millones de euros, al igual que se incrementó la cotización de esta hortaliza en un 51% hasta los 0,74 euros por kilogramo. La producción de este alimento rozó las 449.00 toneladas, lo que supuso un aumento del 3,4% en la campaña 2016-2017.

Los datos que reflejó el avance de campaña hortofrutícola 2016-2017, sin embargo, no fueron tan alentadores, como reconoció el consejero de Agricultura, para las tradicionales frutas de primavera: sandía y melón. Sobre todo la incidencia negativa se registra, en el caso de la sandía, en el precio medio, y por tanto también en el valor, a pesar de que se incrementó la superficie cultivada y también la producción. El melón, sin embargo, continúa mermando su potencial campaña tras campaña. Se cultivó menos, se generó menos volumen y su valor tanto por kilogramo como en el total de la producción fue inferior al de la campaña anterior.

En el caso de la judía verde, la apuesta del sector almeriense fue menor, reduciendo así la superficie cultivada y por tanto la producción. Almería generó 21.000 toneladas de judía, un 20% menos que en la campaña anterior. A pesar de esta reducción el producto cotizó más alto, a un precio medio de 1,90 euros por kilogramo, lo que elevó el valor final un 3,7%, hasta los 38 millones de euros. Similar comportamiento registró la lechuga, cuya producción disminuyó un 1,5%, quedando por encima de las 158.000 toneladas, pero se incrementó un 3,5% su valor total, llegando a los 132 millones de euros. Su precio medio fue de 0,84 euros por kilogramo.

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