Ana María Huertas recibe el premio al proyecto Fin de Carrera que otorgan los ingenieros agrícolas de Almería

El trabajo ‘Producción y extracción de β-ficoeritrina a partir de la microalga prophyridium cruentum’ de Ana María Huertas Sánchez, dirigido por Tania Mazzuca Sobczuk y María José Ibánez González, ha obtenido el premio al mejor trabajo Fin de Carrera que cada año otorga el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería (COITAAL) en colaboración con la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería y que tiene una dotación económica de 1.000 euros.

El jurado, presidido por la presidenta de COITAAL, María Teresa García Muñoz, y Rosa Chica Moreno, subdirectora de la Escuela Superior de Ingeniería, que tras revisar en profundidad los distintos trabajos presentados y en aplicación de las bases del premio decidió distinguir este estudio por su originalidad, estructura, contenidos, buena redacción, documentación y utilidad práctica.

Se trata de una iniciativa que se encuentra consolidada desde 1998 como un reconocimiento del Colegio a los profesionales recién titulados y quiere ser una motivación más para los estudiantes del último curso, además de fomentar aspectos fundamentales de la profesión, como son la innovación, desarrollo e investigación, así como la optimización de recursos naturales, el respeto al medio ambiente y la mejora de la calidad. En la página web del Colegio existe una sección donde se pueden descargar y consultar todos los trabajos premiados desde la primera edición hasta el presente año.

Resumen del proyecto

En la industria agroalimentaria, el principal objetivo es la comercialización de un producto estable, apetitoso y de calidad. Este trabajo monográfico se sitúa en el perfil químico de los alimentos, los cuales no sólo contienen productos esenciales para el ser humano, sino que además contienen otros responsables de su olor, textura y color, que son quienes nos persuaden de elegir ese alimento frente a otros posibles.

Durante los procesos de preparación y conservación de los alimentos, el color puede variar y el consumidor percibe dicha variación como un indicador de baja calidad. Por consiguiente, la industria hace uso de colorantes, situándose ante el problema principal del, cada vez mayor, rechazo de la sociedad actual ante un colorante sintético frente a la escasez de los colorantes naturales.

La β-ficoeritrina, un pigmento rojo-rosado prometedor que se puede extraer a partir de la microalga roja Prophyridiumcruentum, se posiciona como un colorante de gran valor. Además del citado pigmento, dicha microalga dispone de polisacáridos sulfatados y los ácidos poliinsaturados eicosapentaenoico y araquidónico, lo que aumenta el valor de esta investigación.

El objetivo de este proyecto ha sido mejorar la estrategia de producción de β-ficoeritrina (ficobiliproteína), principalmente, pero sin olvidar otras sustancias de interés, a partir de la microalga Prophyridiumcruentum. Para ello, se ha llevado a cabo un estudio de la influencia de la longitud de onda de la luz que incide en el reactor sobre la productividad de la biomasa y de las sustancias de interés (sometiendo al cultivo a diferentes luces de colores: blancas, rojas, azules y verdes, comparando las velocidades de crecimiento a igual intensidad luminosa). También, se ha comparado la eficacia de varios métodos de rotura y extracción de β-ficoeritrina con miras a la purificación por cromatografía de absorción en lecho expandido.

A partir de los experimentos de extracción de β-ficoeritrina, se ha patentado un método que conjuga la rotura celular y la extracción en un único paso. Dicho método utiliza un solvente ecológico e inocuo para la salud humana con mayores rendimientos de extracción, hasta 8 veces más, y menores requerimientos energéticos que los actualmente utilizados, sin perjudicar su purificación.

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