La falta de lluvia reducirá la producción de vino en la provincia

Son las seis y media de la mañana. Aún es noche cerrada en el pago de Rútales, en los llanos de Polícar, a unos 1.200 metros de altitud. Se aproximan varios coches con los faros encendidos. Son los vendimiadores. Manolo, Olegario, Santiago… Todos con ganas de echar el jornal y recoger los viñedos, repartidos en la finca según las variedades. Pantalón largo por si hay que agacharse, gorra imprescindible para cuando “arree” el lorenzo y calzado cómodo. Hoy toca recolectar la Chardonay, la más temprana. Con ella se hace vino blanco. Poco a poco va llegando el resto, quince en total. “Buenos días ¿preparados para la faena?”. Ganas nunca faltan.

Alfonso, el más bromista de la cuadrilla, suelta su primer chascarrillo. Risas entre todos. Lo primero es organizar el trabajo para que cunda. Repartir las cajas por las líneas y determinar por dónde irá el tractor. También dónde se situará el personal. Rutinas de una jornada de recolección en Bodegas Vertijana, uno de los cincuenta y nueve fabricantes inscritos en el registro de industrias agroalimentarias. Rutinas también para la elaboración de unos caldos de primera que luego se despacharán en restaurantes, bares y tiendas de barrio, los circuitos comerciales de una pequeña empresa granadina, que comenzó produciendo 600 litros en un garaje y ahora alcanza los 30.000.

Las previsiones no son las mejores en términos cuantitativos. Habrá un producto de primera, pero la falta de precipitaciones ha reducido el calibre de la uva, que en estas semanas está alcanzando su estado óptimo de maduración. La Unión de Pequeños Agricultores (UPA) explica que, debido a la diversidad climática y las características de las tres zonas vitivinícolas granadinas –Guadix, Altiplano y Alpujarra–, resulta complicado establecer una caída media de producción en todo el territorio provincial, “pero la reducción oscilará entre el 20% y el 40% por ciento”. En este punto conviene recordar que, según las estadísticas de la delegación de Agricultura de la Junta de Andalucía, el año pasado se obtuvieron 6.865 toneladas de fruto que generaron 6,5 millones de litros. Si estableciéramos como referencia, por ejemplo, una disminución del 30% –se trata de una mera aproximación en función del intervalo referido por la UPA–, estaríamos hablando de una merma cercana a los dos millones de litros. La lluvia ha escaseado este año. Se nota.

El caso de Vertijana es paradigmático en Granada. Pequeños bodegueros que compiten en los mercados con marcas que gozan de consideración –Vertijana ha obtenido medallas de oro y de plata en concursos como Cinve o Mezquita–, pero con cosechas cortas, casi anecdóticas en algunos casos si establecemos odiosas comparaciones con el Bierzo, Somontano, Ribera o Rioja. El marbete Vino de Granada es joven, pero se asocia con calidad. Y eso abre puertas.

Apuesta por la calidad

El delegado de Agricultura, Manuel García Cerezo, destaca la apuesta por la calidad por parte de los cosecheros y el incremento de la superficie cultivada, que ya alcanza las 3.387 hectáreas –2.785 son de secano y 602 de regadío–. La Junta de Andalucía recuerda que desde 2009 Granada cuenta con una indicación geográfica protegida (IGP) que se enmarca, a nivel comunitario, en la categoría “Vinos con denominación de origen protegida”. “Son vinos cuya excelencia y características –señala García Cerezo– se deben básicamente a un entorno geográfico particular, con los factores naturales y humanos inherentes”.

Esta IGP cuenta con quince inscripciones en la provincia de Granada. El responsable de Agricultura explica que la Junta ha abierto una convocatoria extraordinaria de ayudas, certificación y pago de anticipos para la reestructuración y reconversión de las explotaciones en la campaña 2015-2016. La recolecta se realiza hoy día de forma básicamente manual, una circunstancia que conlleva una mayor necesidad de mano de obra, pero que también tiene una incidencia destacable en la estructura de costes.

Estímulos para una actividad agraria que está creciendo de forma notable en comarcas como Guadix, donde se localizan ya quince bodegas. Tamara García, responsable de ventas de Vertijana, comenta que en localidades como Polícar existe una enorme tradición vinícola. “Aquí todo el mundo hace vino”, asegura. “Así empezamos nosotros, de una manera muy modesta, pero fuimos creciendo poco a poco, haciendo las cosas con cabeza, y ahora estamos consiguiendo dar salida a nuestra producción todos los años”, comenta Tamara García, quien se encarga personalmente de servir todos los pedidos en su furgoneta. “En cualquier caso –añade– nuestro negocio mantiene su carácter familiar al ciento por ciento”. “Somos nosotros –explica– quien elegimos los “coupages” o los monovarietales que posteriormente comercializaremos”. En cualquier caso, reconoce Tamara García, la clave del éxito está en la ubicación.Polícar se encuentra a 1.200 metros de altitud –la altura propicia un nivel más elevado de azúcares–, con muchas horas de insolación, con ventilación adecuada y con una climatología más bien seca que evita la aparición de enfermedades. Todo ello permite la práctica de una agricultura ecológica, adecuada a una demanda en auge, tanto dentro como fuera de España.

Respecto a las acciones promocionales, ya se pueden encontrar enseñas granadinas en las principales muestras alimentarias y también en ferias como la que se organiza en Guadix en la primavera o como la que promueve este periódico en la capital granadina. Eventos que cuentan con una enorme asistencia de público y donde los expositores se vuelcan en la venta directa.

El secretario de UPA en Granada, Nicolás Chica, comenta que, al igual que ocurre en el resto de sectores, los grandes son quienes marcan la pauta en la conformación de los precios. “El año pasado hubo quien depreció tanto el producto que los agricultores se negaron a recolectar”, apunta Chica. El pequeño tiene mucho que perder en un sistema que funciona por economías de escala. “No es lo mismo envasar 30.000 botellas que 300.000”, refiere Chica, quien aboga por que los consumidores tengan en cuenta el prurito que tienen los vinos de Granada.

Texto: Jorge Pastor

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