Soluciones para paliar la sequía del Valle del Río Verde

La sequía que vive la comarca del Valle del Río Verde ha llevado a una situación extrema a la agricultura de esta zona, basada en el cultivo de frutos subtropicales. A las comunidades de regantes solo les ha faltado ponerse de rodillas para pedir la ayuda de las administraciones, especialmente a aquellas que tienen competencias sobre el agua y su distribución.

Las partes implicadas se han reunido recientemente y se han puesto sobre la mesa tres alternativas diferentes para paliar la situación, aunque al parecer ninguna se puede aplicar con la urgencia necesaria para evitar el secado y salinización de los acuíferos de los que habitualmente se capta el agua para riego. O cuando menos, es una carrera contra el tiempo. Las comunidades de regantes de la comarca se mostraron satisfechas por los resultados de la reunión, pero mientras se trabaja en estas opciones están aguantando la situación como pueden y con el agua que tienen, pendientes de estudios sobre el estado de los acuíferos y en algunos casos sabiendo de antemano que sufrirán pérdidas en sus cosechas.

Este encuentro a tres bandas se celebró el pasado 18 de agosto en la sede de la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical, en la que además de los responsables de este ente participaron los delegados provinciales de Medio Ambiente y Agricultura, Inmaculada Oria y Manuel García Cerezo, respectivamente, y una representación de los regantes de la zona en cuestión. En ese encuentro se analizaron medidas en tres líneas diferentes: la reutilización de aguas residuales del sistema terciario de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Almuñécar, el cambio de vertido para la recarga del acuífero del río Verde y la ampliación de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Molvízar para favorecer la llegada de agua a la zona.

Soluciones

Las tres opciones apuntan a solventar la situación, aunque ninguna parece que tendrá efectos a corto plazo. La más rápida y simple sería el cambio de vertido del sistema secundario de la EDAR de Almuñécar, que además no tendría coste alguno para los agricultores. Pero en este caso se topan con un engorroso procedimiento burocrático, pues no se trata solamente de una decisión de la Junta, sino que hay otras administraciones que deben emitir informes. Y es que la inyección de aguas depuradas a nivel secundario al acuífero de un río requiere de estudios técnicos y científicos para garantizar que no genere problemas sanitarios. De hecho, se encargó un estudio hidrológico a la Universidad de Granada que ya se entregó en julio a la administración autonómica, que a su vez lo remitió al Instituto Minero y Geológico de España –dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad-, y que actualmente lo está evaluando.

Teniendo en cuenta que ni la Junta, ni la Mancomunidad ni los regantes tienen en su mano agilizar los plazos para agilizar este proceso, la opción de apelar al sistema terciario de la Depuradora aparece como «la más realista y la más a corto plazo», según el presidente de la Mancomunidad, Sergio García Alabarce, pues permitiría que «ese sistema pueda ser utilizado directamente para regadío». Para ello la Comunidad de Regantes de Río Verde ha solicitado la concesión de esa agua a la Junta de Andalucía, que está dispuesta a acelerar los plazos al máximo, pero el punto negativo de esta medida es la necesidad de construir una costosa infraestructura, que alcanzaría los 600.000 euros y tendrían que afrontar los regantes, que por otra parte deberán pagar 17 céntimos por metro cúbico de agua una vez que esté en funcionamiento.

García afirma que este sistema terciario, pese a estar ya construido, se encontraba «abandonado por el desuso y hemos tenido que invertir para ponerlo a punto, algo que ya se ha hecho y ahora funciona bien». Lo que hace falta para su puesta en marcha son conducciones que trasladen esa agua depurada a nivel terciario hacia los puntos de riego.

Según explica Antonio Antequera, representante de quince comunidades de regantes de la comarca del río Verde, el colectivo está dispuesto a realizar ese esfuerzo, para lo cual debe procurar la financiación. Señala que la empresa que gestiona el agua en la Costa, Aguas y Servicios, se ha ofrecido a ejecutar y financiar la obra para que luego los regantes la abonen a través de un canon, «pero aún no tenemos esos números para saber cómo va a salir», asegura. De cualquier modo, si apareciera el dinero ya mismo, se tardarían al menos dos meses para poder disponer de esa agua.

El problema al que se enfrentan los regantes es que los costes de la obra y del consumo de agua se sumarían a las ya elevadas tarifas de electricidad que abonan por el bombeo desde los pozos. Según su representante, el colectivo ve buena voluntad en los responsables autonómicos para dar solución a la problemática, asegurando que «van a poner todo de su parte para que el proyecto de usar aguas depuradas llegue a buen término y se puedan usar con la mayor rapidez posible».

La tercera medida que se puso sobre la mesa en la reunión es la ampliación de la ETAP de Molvízar para poder incrementar el caudal que se manda para el abastecimiento de Almuñécar y La Herradura –de 180 litros por segundo-, que por tanto no tendrían que utilizar dos pozos de abastecimiento de la vega del río Verde, y ese volumen quedaría entonces en el acuífero para ser empleado en la agricultura. Los resultados de esta inversión que realizaría la Mancomunidad podrían ver la luz «el año que viene», según su presidente. Asimismo, afirma que las partes vienen «trabajando desde hace un año» en la problemática, «no es algo que haya surgido ahora».

Mientras se dilucidan estas cuestiones, la situación del campo en el valle del Río Verde sigue pendiente de un hilo. Los regantes viven permanentemente a la espera de análisis sobre el estado de los acuíferos y utilizando el agua de forma limitada para que sus plantaciones sobrevivan. El racionamiento se viene realizando ya desde hace tiempo, y en pozos donde se extraían 70 metros cúbicos a la hora, actualmente se están sacando 35. Ello ha llevado, según Antequera, a que muchas cosechas se hayan perdido o que sus frutos no lleguen al tamaño adecuado. No obstante, más allá de la producción, que es importante, la principal preocupación de los regantes pasa por mantener vivas las plantas, pues si se acaba el agua corren el riesgo de morir, y ello los arruinaría también de cara a campañas futuras. De ahí que estén dispuestos a sufragar de su bolsillo las infraestructuras para el aprovechamiento del terciario de la EDAR, aunque no sea mirando al próximo año.

Más allá de que se lleve a término cualquiera de las tres medidas, o incluso las tres, la solución definitiva es la finalización de las conducciones de la presa de Rules, y también en este punto tendrá que ser mayor la implicación de las administraciones competentes, Gobierno central y Junta de Andalucía, que aunque les resulte difícil deberán llegar a un entendimiento para el bien de la agricultura de la costa granadina.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *