Sol y Arena ofrecerá a los agricultores agua ‘a la carta’ con sus embalses del Poniente

La Comunidad de Regantes Sol y Arena afronta la recta final de las obras que se están realizando en el municipio de Vícar, tres embalses de gran envergadura que serán de gran utilidad para los agricultores. Con ellos la Comunidad facilitará un ahorro «importante en los costes de producción»», explicó Juan Romero, presidente de Sol y Arena. Y es que, para esta comunidad, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a través de la empresa pública Acuamed, está ejecutando unas obras complementarias a la desaladora de Dalías compuestas por dos grupos de embalses, uno en el municipio de Vícar integrado por tres embalses, y otro de dos en el municipio de El Ejido. El primero de ellos está a punto de finalizar la proyección de los embalses. Romero estima que «la red completa estará lista para final de año, pero en parte se podrá utilizar pasado el verano.

 

En conjunto tiene una capacidad de 450.000 metros cúbicos. El objeto no es otro que «mejorar el sistema de riego de la comunidad y también permitir un uso sostenible del acuífero en la medida de que vamos a poder utilizar agua de diferentes procedencias, mezclarlas y distribuirla a la carta», señala el presidente de Sol y Arena. Y es que, se utilizará agua del acuífero superior, del inferior, que es la que se está utilizando en un 90% en los últimos 20 años, y también, cuando haya disponibilidad, del pantano de Benínar y de la desaladora. Todo se mezclará y se distribuirá con una calidad idónea para cada cultivo».

A los regantes les va a beneficiar en la manera de que podrán contar con una calidad de agua homogénea durante toda la campaña. «Si la calidad es de 1,1 de conductividad, se mantendrá todo el año, y no tendrán que modificar la cantidad de abonado aplicada en función del agua, porque será la misma. También reducirá costes en la utilización de fertilizantes, porque no los agricultores no tendrán que recurrir a ellos para subir la conductividad del agua», aclaró Romero. La incorporación de todas las herramientas tecnológicas va a permitir, según los datos que dispone Sol y Arena, un ahorro de un 20 o 30% en el gasto energético, que, si «se tiene en cuenta que supone el 80% del coste total del agua, es muy importante», valora Juan Romero. Además hay que sumar la menor inversión en abonos que tendrá que hacer el productor.

De la inversión, que asciende a 15 millones de euros, se encarga de la inversión, una vez descontadas las subvenciones, la comunidad abonará la diferencia en los próximos 50 años, por lo que no habrá que pedir dinero a los regantes, asegura su presidente.

Estas obras se inician ahora, pero el proyecto se puso en marcha en 2005. La gestión en los últimos años realizada por la actual Junta Directiva de la Comunidad de Regantes Sol y Arena ha permitido que se agilice la puesta en marcha del mismo y que en algo más de un año sea una realidad. Su presidente asegura que una vez terminado y en funcionamiento va a ser un hito, «igual que el que supuso el paso del riego por inundación al riego por goteo».

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