Gersia propone un nuevo sistema de calefacción e inyección de CO2 para el invernadero

La generación de calor que más se usa en la actualidad en el campo almeriense se corresponde con la combustión de gasoil y distribución a través de cañones de aire. Debido a la escalada de precios de los combustibles fósiles y a la importancia de atender las nuevas demandas del mercado, optar por una energía como la biomasa, que es renovable, más barata y fácil de almacenar, es una de las alternativas viables que se presentan para suplir al sistema más implantado. Gersia ha estudiado a fondo los diferentes sistemas de calefacción que se aplican a los cultivos bajo abrigo en zonas productoras ubicadas en Holanda, México u otros países, en los que este tipo de explotaciones cuenta con una implantación importante, para reunir en un sistema propio todo aquello que implica un mejor desarrollo de la planta y la producción. Así esta empresa ha diseñado un tipo de calefacción específica para su colocación en invernaderos basada en la distribución de agua caliente que incorpora un aporte de dióxido de carbono a la planta, favoreciendo el proceso de fotosíntesis, basado «en generación térmica con biomasa y al mismo tiempo recuperación y distribución del dióxido de carbono generado en la combustión y distribuido según requerimiento vegetativo de la planta», explica Javier Rodríguez, socio de la empresa y director de Desarrollo de Negocio.

 

Gracias a este sistema, asegura Fernando García, otro de los socios de Gersia y a su vez director Técnico, «se supera el cero vegetativo de la planta de forma continua, y esto provoca sobre producciones medias de entre el 40% y el 70%». No obstante, en determinados casos, estas sobre producciones han superado el 70% en condiciones extensibles para cualquier invernadero de la provincia de Almería». El hecho de la aportación de dióxido de carbono que se lleva a cabo implica un incremento de la producción superior al 20%. Y es que, afirma el director Técnico de Gersia, «esto sucede gracias al enriquecimiento del ambiente». Además, «se añade un efecto que también aporta productividad al sistema que es la mayor eficiencia de la planta, reduciendo incluso sus necesidades de riego y disminuyendo la repercusión del coste por metro cuadrado», concluye García. En condiciones óptimas de control de temperatura se han obtenido, en ensayos realizados en cultivos de tomate, hasta 43 kilogramos por metro cuadrado. Asimismo, «se logra disminuir el agua necesaria para riego en un 40%».

Además de favorecer la productividad de la explotación en esos términos, los socios de Gersia avalan que su sistema mixto impulsa la maduración temprana del fruto. De esta forma, entiende Fernando García, «con el adelanto de la producción y el incremento de calibre del fruto, a través del beneficio del precio, genera un considerable aumento de venta, sin coste añadido».

El proyecto, como apunta José Luis Pérez, socio y director de Producción de Gersia, se podría abordar como ‘un traje a medida’ dependiendo de las necesidades o intereses del productor y de las condiciones que reúna la explotación agrícola. De ello dependerá la inversión a realizar. No obstante, en términos medios, están desarrollando proyectos en los que la inversión se ajusta a cuatro euros por metro cuadrado. Sin embargo, aclara Javier Rodríguez, «el coste por metro cuadrado-año de uso es menor de 0,75 euros».

La empresa ofrece, además, las herramientas financieras necesarias para implementar el proyecto. Asimismo, el productor podría contar con este sistema en su explotación agraria optando por una especie de alquiler, pero que finalizaría, una vez amortizado el mismo, en su propiedad. Y es que, expone Rodríguez, «si el agricultor no desea hacer frente al desembolso inicial de la inversión, Gersia propone que la infraestructura pueda ser amortizada por el agricultor contra un canon por el consumo de calor utilizado en el invernadero. Si acepta este proyecto, el agricultor, con una pequeña aportación inicial, podrá disponer del sistema pagando por su uso durante los años de amortización que disponga, pasando a ser de su propiedad al término del periodo». La amortización que estiman en la empresa, teniendo en cuenta el aumento de la productividad, se sitúa en los tres años. Por otra parte, recuerdan los asociados a esta empresa que la Administración Pública, en estos momentos, contempla subvenciones que rondarían el 30% de la inversión total, para fomentar la implantación de este tipo de sistemas en explotaciones agrarias.

José Luis Pérez asegura que el sistema térmico que oferta Gersia es aplicable a todas las plantaciones que se cultivan en invernadero en la provincia de Almería. «En función del cultivo el retorno vendrá vía precio o vía producción en mayor o menor porcentaje en cada caso. Pero a priori no hay ningún cultivo que no acepte el sistema». Hasta el momento han desarrollado diferentes pruebas en cultivos de tomate, pepino, así como en fresa, arándano y también en flor cortada. Así, se ha aplicado en distintos tipos de invernadero, adaptando a los mismos las técnicas utilizadas por Gersia, obteniendo, aseguran sus socios, «buenos resultados».

La Definición del sistema, clave en la obtención de resultados

Gersia cuenta con un equipo de expertos en Ingeniería Hidráulica y eso, explica José Luis Pérez, director de Producción, « nos hace estudiar al detalle cada invernadero para poder presentar un proyecto absolutamente definido y riguroso para que la calefacción se reparta uniformemente por la totalidad del invernadero. Estamos convencidos de que, en este aspecto y en general, el sistema funciona mejor cuanto mejor definido está».

Con respecto a los equipos, las calderas, bombas, instrumentación y automatismos que aportan en la empresa están completamente contrastados y permiten un control riguroso del cultivo. El circuito hidráulico, afirma Pérez, «es único para cada invernadero y optimiza al máximo el consumo de energía. Cualquier detalle hace que un Proyecto sea diferente a otro».

En consonancia con la filosofía de Gersia, aclara el Director de Producción de la empresa, «no descuidamos nuestra apuesta por seguir mejorando los productos que ofrecemos a nuestros clientes, de ahí que, una de nuestras máximas resida en la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación, lo que nos sitúa a la vanguardia de la optimización de la producción agrícola a través de mejora de la eficiencia energética aplicable a los invernaderos».

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