Ifapa La Mojonera estudia técnicas de conservación para alargar la vida útil del tomate tipo Raf

Profesionales del grupo de Postcosecha del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera están trabajando en la optimización de la conservación del tomate tipo Raf, determinando la aplicación de nuevas técnicas que favorezcan la vida útil del producto y se pueda comercializar en mercados más lejanos de los que, en este momento, se presentan como aptos para su distribución sin que el tomate presente mermas en su calidad. Esta es una línea de investigación abierta en el Ifapa de La Mojonera que se incluye dentro de los proyectos que lleva a cabo el grupo de Postcosecha sobre tomate y calabacín. Estos estudios, como indican desde el Instituto de Investigación, «se enmarcan dentro del proyecto Transforma que se desarrolla bajo el nombre de ‘Desarrollo de diferentes técnicas y productos agro alimentarios de origen vegetal’».

 

Entre los objetivos que se abordan en esta línea de trabajo se encuentran, explica Rafael Font, coordinador de la Unidad de Postcosecha del Centro Ifapa La Mojonera, «estudios de la afectación de la tasa respiratoria y la producción de etileno, entre otros parámetros, en relación a las distintas etapas de cultivo, estados de madurez, envasado con distintos plásticos». También, añade Font, «se estudia la sensibilidad del tomate al frío y el uso de tratamientos fisico-químicos con el objetivo de mantener la firmeza del fruto lo máximo posible durante su vida útil».

Como elemento innovador en el envasado de tomate, «se ensayan plásticos de baja permeabilidad tratados con productos absorbentes de etileno, además de otros tipos de plásticos. Este gas se relaciona con diversos desórdenes fisiológicos de postcosecha, ya que la exposición al mismo conlleva una serie de efectos indeseables que se traducen en la pérdida de calidad y reducción de la vida útil de los productos vegetales en el periodo de postcosecha, por lo que es necesario evitar su acumulación en el interior de los envases»,, explica el coordinador de la Unidad Postcosecha.

En su investigación, los profesionales han constatado la alta sensibilidad de estos frutos al frío, de ahí que se haya «optimizado su envasado con la utilización de plástico microperforado, y se ha observado que los frutos conservados en atmósferas enriquecidas en dióxido de carbono alargan su vida útil varios días con respecto a los frutos control» concluye Font.

Además de Rafael Font, trabaja en este grupo del Ifapa, los investigadores Antonio Pérez, Irene Domínguez y Alicia Fayos, además de Teresa Blanco, becaria predoctoral y la titulada superior Lidia Lara. Esta unidad cuenta con la colaboración de otras áreas del Ifapa, como la de Mejora y Biotecnología, a través de la investigadora Mercedes del Río, especialista en análisis de compuestos nutricionales y funcionales en alimentos.

IV Gama

Dentro de los trabajos que desarrolla el grupo de Postcosecha del Ifapa con tomate, destacan también los ensayos de IV gama incluidos en el proyecto ‘Tecnología de conservación de frutas y hortalizas mínimamente procesadas». En este estudio se trabaja en «conservación bajo distintos plásticos de envasado» y está previsto también la incorporación de la ventajosa tecnología NIRs en colaboración con el grupo de investigación de la universidad de Córdoba», señala Rafael Font.

En estas tareas, destacan en la Unidad de Postcosecha, cuentan con la colaboración de diferentes comercializadoras y casas de semillas. Al respecto, Rafael Font, afirma que «la aportación de estas empresas a los trabajos que se desarrollan en el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera, es fundamental para la consecución de parte de los objetivos propuestos». En estas líneas colaboran, entre otras, Philoseed, TomaRaf, Clause, Caparrós o Agrupalmería.

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