Introducción

Presentar el cultivo ecológico del arroz implica, necesariamente, exponer las soluciones agronómicas adecuadas a los agricultores que deseen dedicarse a esta actividad en un contexto de sostenibilidad ambiental y viabilidad económica.

 Muchas de las respuestas agronómicas para el cultivo ecológico del arroz se encuentran en las prácticas de cultivo tradicional, aunque estas prácticas deben ser necesariamente adaptadas a las circunstancias actuales, debido a los importantes cambios en el modelo de cultivo que se han producido, tales como, intensa mecanización, costes económicos en alza y poca disponibilidad de mano de obra. El cultivo ecológico del arroz empleatécnicas modernas como control biológico de plagas, uso de feromonas, nuevas variedades, etc…

Otro aspecto a considerar es el componente local de cada sistema agrario, las circunstancias ambientales y socioeconómicas de cada localidad son diversas, y en un sistema agrario puede funcionar mejor un conjunto de técnicas concretas frente a otras que van bien en otro lugar. Siempre ha sido así, y la adaptación de los principios genéricos de la agronomía a las condiciones locales entra dentro de la cultura agraria necesaria para gestionar sistemas productivos sostenibles.

El cultivo ecológico del arroz es compatible con los valores ambientales, importante es su papel como conservador y restaurador de los valores sociales y culturales asociados al mismo.

Los orígenes del cultivo del arroz se remontan a la época en la que los árabes vivieron en España, y comienza, en la península ibérica, a perfeccionarse el sistema de cultivo con la mejora de la red de acequias, colectores, azudes, sifones, drenajes y norias, que hacen posible su cultivo en zonas inundadas , así como, los necesarios sistemas de reparto de agua y sus normativas y pleitos.

Esta cultura agraria ligada al arroz continúa, en siglos posteriores, desarrollando complejos sistemas para perfeccionar su cultivo, que han dado lugar a mecanismos de participación colectiva, como son las Comunidades de Regantes y la Juntas de Desagüe, mediante los que los grupos sociales intervienen y ejercen el control sobre la producción de alimentos, todo en un marco agroecológico en el que las sociedades humanas y la naturaleza interaccionan y coevolucionan en el tiempo.

Por su parte el cultivo ecológico del arroz recupera las prácticas tradicionales eliminando las entradas de pesticidas y los fertilizantes solubles, manteniendo a los agricultores como conservacionistas ambientales y ofreciendo un alimento de calidad, acorde con las nuevas necesidades de la alimentación.

 

Importancia del arrozal

El arroz convencional ocupa, el estado español, en 2005, alrededor de 119.150 ha, repartidas en su mayoría y aproximadamente como sigue: Sevilla, E36.654 ha; Badajoz 21.715 ha; Tarragona, 20.671 ha; Valencia, 14.852 ha; Huesca: 6.673 ha; Navarra, 2.162 ha; Zaragoza, 5.741 ha; Cáceres 5.560 ha; Cádiz 2.845 (Anuario de estadística del MAPA, 2006).

En cuanto al cultivo de arroz ecológico se refiere, en Andalucía en el año 2004 hay una producción estimada de 109 ha, frente a 39.390 ha cultivadas de arroz convencional.

Una característica destacada es que los arrozales suelen encontrarse en zonas húmedas de alto valor ecológico, dentro o cerca de Parques Naturales protegidos por legislación nacional e internacional. Como es el caso de los arrozales de Valencia, Tarragona y Sevilla.

Aunque no sean parajes protegidos, los humedales, entre los que se encuentran los marjales, las marismas y los deltas donde se cultiva arroz, se consideran entre los ecosistemas naturales los de mayor productividad biológica del mundo y poseen valores de conservación propios por la enorme diversidad biológica.

En todos los humedales donde se cultiva arroz, este cereal juega un papel fundamental en sus ciclos biológicos, ya que mantiene una extensa lámina de agua durante muchos meses, y así sustenta una abundante vegetación acuática y fauna invertebrada asociada, que son el primer escalón de la alimentación de todo el sistema.

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