Generalidades previas

La horticultura ecológica es algo que se viene haciendo desde que se comenzaron a domesticar las primeras plantas, es decir, desde el inicio de la agricultura. Evidentemente, los medios tecnológicos que existían entonces no son los mismos que los actuales.

Si bien es cierto que los efectos negativos (erosión de suelos, contaminación del agua…) de algunas de las tecnologías modernas (fertilizantes y plaguicidas químicos, entre otros) han sido uno de los factores que han motivado los inicios de la agricultura ecológica moderna, no es menos cierto que otras tecnologías (maquinaria, sistemas de riego…) permiten dulcificar las labores agrícolas. Estas tecnologías nos permiten actualmente obtener productos ecológicos de alta calidad, contribuyendo a incrementar la rentabilidad de las explotaciones hortícolas sin degradar el ambiente.

No obstante, una producción exitosa de hortalizas ecológicas debe tener presente principalmente dos aspectos de manejo: la biodiversidad y la fertilidad del suelo. Y en base a esto se utilizarán los medios más adecuados para el control de hierbas, plagas y enfermedades.

 

La biodiversidad en el cultivo ecológico

La biodiversidad en sentido amplio son todos aquellos elementos vivos que existen o pueden ser introducidos en las parcelas de cultivo para crear las mejores condiciones de producción cumpliendo diferentes funciones.

Esta biodiversidad puede clasificarse en tres grupos: biodiversidad genética, es decir, las semillas que se emplean; biodiversidad espacial, donde tendríamos los policultivos y los setos; y biodiversidad temporal, en la que se encuentran las rotaciones de cultivo.

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